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El diván de una psicoanalista es el punto de encuentro de un puñado de personajes para los que la homosexualidad ha trastocado la aparente estabilidad de sus vidas. Con más un humor que drama, lo que el lector agradece, Esther Peñas nos presenta a una madre que tiene que aprender a aceptar la homosexualidad de su hijo y que, de paso, redescubre el placer del sexo a sus 60 años; un apoderado taurino que no puede evitar sentir atracción por otros hombres en un mundo tan machista como el suyo; el hijo de un político, menor de edad, que es obligado a acudir a la consulta para "curarse de su homosexualidad" pero que cuyo principal problema es la mentira; o la historia de Marieta que vive con su pareja y sufre una aversión extrema a todo objeto fálico.
Son historia de gente corriente que se enfrenta a dramas cotidianos. En Sesión Continua (Finalista del XIII Premio Odisea), Ester Peñas enseña como quitarle el velo de la vergüenza a cosas que forman parte de la naturaleza humana.
En esta entrevista en Periodista Digital, la autora cuanta que es la novela menos autobiográfica en la que cada uno de sus personajes han adquirido bastante independencia gracias al hecho de que su desarrollo se lleva a cabo tumbados en un diván.
Sólo uno de ellos, Jacinto Olmos, es el que ha tomado prestadas más cosas de su autora.
"Con este escritor homosexual, histriónico y egocéntrico juego a ser yo misma ya que nos reímos de todo".
El humor es uno de los puntales de Sesión Continua. Esto se percibe en las experiencias y, sobre todo, en el modo de sus personajes de narrar en la consulta sus "miserias". Así, en parte, Esther se lo dedica a sus maestros que le enseñaron a reír: Neville, Mihura o Jardiel.
"La mitad soy fe y la mitad humor. El humor me salva de la gravedad y la fe me salva de la liviandad."
Esther Peñas no olvida subrayar que detrás de sus personajes, además humor, está la retranca porque
"Basta acudir a determinadas manifestaciones como las del Foro de la Familia para darnos cuenta que existen personas a las que la homosexualidad les molesta."
Aunque en grandes ciudades no se puede hablar de "problemática homosexual", Esther Peñas recuerda que todavía hoy
"Reunir el coraje suficiente para salar del armario en determinados pueblos es admirable."
Otro de los aspectos sobre los que Esther Peñas señala que hace falta más atención es con las mujeres homosexuales.
"Quedan muchos caminos por abrir en la homosexualidad femenina. La homosexualidad parece un objeto de Ikea. Todos tenemos que tener un amigo o conocido gay. En cambio, la homosexualidad femenina es más complicada."
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